El inyector es una boquilla especial que pulveriza un chorro de combustible al exterior, disgregándole en gotas finísimas. Los inyectores centrífugos o de remolino pulverizan el combustible en las cámaras de combustión en las turbinas de gas de aviación, así como en los motores cohete de combustible
líquido. El principio del funcionamiento del inyector centrífugo consiste en comunicar al combustible un movimiento de rotación y un estrechamiento, Fig
VIII.22. El momento de la cantidad de movimiento debido al suministro tangencial del combustible permanece, aproximadamente, constante durante
su paso en el interior del inyector, por lo que, mientras el flujo se va estrechando, la componente rotatoria de la velocidad utorb aumenta considerablemente,
surgiendo potentes fuerzas centrífugas que presionan al combustible contra las paredes, formando una capa fina que al salir del inyector, se disgrega en gotas pequeñísimas.
A lo largo del eje del inyector se forma un torbellino gaseoso con una presión superficial que, a la salida, se aproxima a la reinante en la cámara de combustión. El flujo del líquido no llena totalmente el orificio de salida del inyector de diámetro (2 r0) ya que el flujo tiene una sección transversal anular, cuya parte central está ocupada por un remolino gaseoso de diámetro (2 rtorb) por lo que aparece un coeficiente de contracción e que para el inyector es generalmente mucho menor que la unidad.
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